Dulces Emociones
- hace 2 días
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En más de 45 años dentro de esta industria, hay algo que siempre he tenido claro: la motivación es mucho más que una simple actitud. Para mí, siempre ha sido un verdadero disparador de emociones.
Cuando estás motivado, algo cambia en la forma en la que te relacionas con los demás. Empiezas a rodearte de las personas correctas: personas talentosas que quieren trabajar contigo, socios que te inspiran y clientes que se vuelven leales porque comparten tu visión.
Por eso, de alguna forma, siempre he confiado en mis emociones.
En la última década, las emociones se han convertido en un elemento clave dentro del marketing, la publicidad y la construcción de marcas. Hoy están presentes en todas partes y, gracias a la tecnología y las redes sociales, se transmiten y se amplifican con gran velocidad.
También han transformado la forma en que se realiza la investigación de mercado. Antes el enfoque se centraba en datos demográficos y, después, en información psicográfica. Hoy se suman también los sentimientos y emociones de los diferentes públicos.
Kevin Roberts, CEO de Saatchi & Saatchi, explica que existen emociones primarias como felicidad, tristeza, miedo o sorpresa y secundarias, que combinan razón y sentimiento, como amor, orgullo o culpa.

La realidad es que la mayoría de las personas no decide únicamente con la mente: también decide con el corazón, es decir, con sus emociones.
Muchas veces buscamos una justificación racional para comprar algo: qué hace el producto y por qué es una buena opción.
Pero en realidad, la decisión suele ser emocional: me gusta, lo prefiero, me hace sentir bien.
De hecho, antes de analizar algo en detalle, muchas veces ya tenemos una sensación sobre ello. Primero sentimos y después entendemos. Por eso, lograr que las personas generen una emoción positiva hacia una marca es fundamental.
Y muchas veces, ahí es donde realmente se marca la diferencia.
Entender, conseguir o recuperar las emociones en los negocios, más en estas épocas en donde la reducción de costos es el objetivo, es muy difícil. Las personas que toman decisiones están tensas, bajo presión, y el ser racionales, resulta un alivio. O al menos, así lo perciben.
Me queda claro que las emociones son más gratificantes, tanto a corto como a largo plazo.

Lo importante es involucrarse con las nuevas realidades de la emoción en nuestros diferentes públicos.
Debemos entender qué significan, cómo afectan el comportamiento y, buscar como hacer algo diferente con ello.
Como profesionales del marketing, debemos analizar profundamente las emociones de las personas en distintos momentos y convertir ese entendimiento en oportunidades para conectar con los consumidores.
Porque, al final, nuestras emociones nos dicen qué es realmente importante.
Y en marketing, entender eso es supervivencia.






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